Viernes reflexionero: No dejaría de ser mamá

08:00

A veces siento que soy demasiado egoísta, quiero un tiempo para mi ¿es eso mucho pedir? Un rato a la semana para irme a tomar un café, a que me corten el cabello, a hacerme una manicura... o simplemente poder ir a hacer las compras al súper sin ir peleando con mis monstruitos ¡Oh qué glorioso!



Yo soy de las personas que tienen cero paciencia, ¿Cómo llegué a tener dos hijas? Bueno, esa es una muy buena pregunta, creo realmente que para mantener la cordura debemos tener un tiempo para nosotras pero como nadie mas lo pide nosotras somos las egoístas, mi marido sale del trabajo y llega a relajarse a casa, aunque las niñas estén algo enfadosas él se relaja mucho viendo otro ambiente que no es del trabajo, sin embargo yo no, todo el día estoy viendo lo mismo, resolviendo los mismos problemas, desde que abro los ojos en la mañana hasta que me voy a la cama hago lo mismo: cuidar de mis hijas ¡y a veces hasta en la madrugada! y tener impecable la casa, hacer las comidas...No me disgusta, pero lo que sí me parece muy estresante es  esto de ser ama de casa, es muy lindo por una parte, no te pierdes nada del desarrollo de tus hijos y puedes estar en casa en pijama si así lo deseas, tiene muchas ventajas pero a muchas no se nos da el estar encerradas todo el día, como a mi, es miércoles y ya estoy histérica porque llegue el sábado por la tarde para que mi esposo esté en casa y podamos salirnos de casa, en parte fue por eso que cree este blog, porque un blog requiere de mucho trabajo y bueno, aquí vengo a relajarme y a cambiar de aires por un ratito en el día, eso libera un poco de estrés.

Es en estos momentos cuando deseo que mis hijas sean un poco mayores para poder salir las tres a pasear tomadas de las manos sin que una me jale a una dirección y la otra a otra, pero ya que me imagino la escena perfecta me meto tanto en ella que me pregunto "¿Qué pasó en todo ese tiempo?", y es que tampoco quiero perderme ni un segundo de su desarrollo, quiero un momento a solas sin tener qué preocuparme por las niñas o por la casa pero tampoco quiero perderme el momento en que ríen (es música para mis oidos, sus risas son hermosas), en que actúan las películas que ven, pensándolo así, creo que ese momento de risa y diversión, incluso ese momento de llanto y berrinche no lo cambiaría por una manicura. Y no es un sacrificio, esto es ser mamá.


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